Se me ha inflamado la encía alrededor del implante: qué es la periimplantitis

17/09/2026

Te pusiste el implante hace seis o siete años y desde entonces no te ha dado un solo problema. Masticas con él sin pensarlo y hasta se te ha olvidado de qué lado estaba. Hasta que un día, cepillándote, ves un hilo de sangre en esa zona. Al principio es solo eso. Unas semanas después, la encía de alrededor está más roja e hinchada que el resto, te molesta al pasar el cepillo y algunas mañanas notas un sabor raro en la boca.

man in white scrub suit holding green hose

La idea más extendida sobre los implantes es que, como no son un diente natural, no pueden tener caries y por tanto no pueden dar guerra nunca. La primera parte es cierta: el titanio no se caría. La segunda no lo es. Un implante se sostiene sobre hueso y está rodeado de encía, y ese entorno sí puede enfermar. Cuando ocurre, hablamos de periimplantitis. En Clínica Dental La Reina vemos con frecuencia pacientes que llegan con esa encía inflamada convencidos de que es una tontería pasajera, y el mensaje importante va justo en dirección contraria: cuanto antes se valora, más sencillo suele ser el abordaje.

Qué es la periimplantitis y en qué se diferencia de la mucositis

Alrededor de un implante pueden aparecer dos problemas distintos, y confundirlos es lo que hace que muchos casos lleguen tarde. La diferencia está en si hay pérdida de hueso o todavía no.

Mucositis periimplantaria: el aviso que aún es reversible

Es la fase inicial. La placa bacteriana se acumula en la unión entre el implante y la encía, y esa encía responde inflamándose: se pone roja, se hincha y sangra al cepillar o al usar la seda. El hueso que sujeta el implante todavía está intacto. Es el equivalente a una gingivitis, y con un tratamiento de higiene profesional y un cambio en la rutina diaria suele revertir por completo.

Periimplantitis: cuando el hueso empieza a ceder

Si esa inflamación se mantiene en el tiempo, el proceso baja de nivel y afecta al hueso que rodea al implante. Aparece pérdida ósea progresiva, la encía se despega, se forma una bolsa alrededor del implante y a veces sale pus al presionar. Aquí el hueso perdido no vuelve solo, y el objetivo del tratamiento pasa a ser frenar la progresión y estabilizar lo que queda. El resultado depende de cuánto hueso se haya perdido y de cada paciente, por eso hace falta una valoración clínica individual antes de plantear nada.

Por qué falla un implante que llevaba años yendo bien

Casi nunca hay una sola causa. Lo habitual es una suma de factores que van erosionando el equilibrio de esa zona:

  • Higiene insuficiente en esa zona concreta. La zona del implante es distinta al resto de la boca y la placa se acumula justo en el cuello, donde el cepillo normal no llega bien.
  • Antecedentes de enfermedad periodontal. Quien ha tenido periodontitis en sus dientes naturales tiene más papeletas de desarrollar problemas alrededor de un implante si no mantiene el control.
  • Tabaco. Afecta a la vascularización de la encía y a la respuesta de los tejidos.
  • Diabetes mal controlada u otras situaciones que alteran la cicatrización y la defensa frente a la infección.
  • Restos de cemento o una prótesis mal ajustada. Un pequeño exceso de cemento bajo la encía o una corona con un contorno que no permite limpiar debajo se convierten en un depósito permanente de bacterias.
  • Poca encía firme alrededor del implante, lo que dificulta el cepillado y deja el tejido más expuesto.
  • Sobrecarga masticatoria, frecuente en pacientes que aprietan los dientes por la noche.
  • Abandono de las revisiones. Es el factor que más se repite: el implante va bien, el paciente deja de venir y nadie mide esa zona durante años.

Señales que conviene no dejar pasar

La periimplantitis tiene una característica incómoda: durante bastante tiempo puede no doler. A diferencia de una muela con caries profunda, el implante no tiene nervio, así que el aviso no llega por el dolor sino por la encía. Merece una consulta si notas:

  • Sangrado al cepillar o al usar la seda justo en esa zona.
  • Encía enrojecida, hinchada o con aspecto brillante alrededor de la corona.
  • Supuración o un sabor persistente a metálico o desagradable.
  • La corona que parece «más larga» porque la encía se ha retraído.
  • Mal olor localizado que vuelve al poco de cepillarte.
  • Sensación de presión al masticar o, en fases avanzadas, cierta movilidad.

Que el implante se mueva es ya un signo tardío. Lo interesante es actuar mucho antes, cuando lo único que hay es un sangrado que parece insignificante.

Cómo se valora en consulta

El diagnóstico no se hace a ojo. En la revisión se sondea el surco alrededor del implante para medir la profundidad y comprobar si sangra, se registra si hay supuración y se hace una radiografía que se compara con la del momento en que se colocó el implante. Esa comparación es la que dice si el hueso está donde debía estar o si ha cedido, y cuánto. También se revisa la corona: cómo ajusta, si permite limpiar por debajo y si el reparto de la mordida es correcto, porque a veces el problema empieza ahí y no en la higiene. Si has cambiado de clínica, llevar las radiografías antiguas ayuda muchísimo.

Qué se puede hacer cuando ya hay periimplantitis

Abordaje no quirúrgico

En casos leves o moderados se empieza por descontaminar la superficie del implante y eliminar el biofilm con instrumental específico, se corrige lo que esté favoreciendo la acumulación de placa (retirada de restos de cemento, ajuste o sustitución de la corona) y se rediseña la rutina de higiene en casa. En algunas situaciones se añade tratamiento antiséptico o antibiótico, siempre bajo criterio del profesional. Después se reevalúa a las semanas para ver cómo ha respondido el tejido.

Abordaje quirúrgico

Cuando la lesión es más profunda o no responde, se accede a la zona para limpiar directamente la superficie del implante y, según la forma del defecto óseo, puede plantearse regenerar parte del hueso perdido con técnicas de injerto óseo dental. En los casos en que el implante ya ha perdido demasiado soporte, la opción más sensata es retirarlo, dejar que la zona cicatrice y replantear la rehabilitación más adelante. No es un fracaso irreversible: en muchos pacientes se vuelve a colocar un implante después de recuperar el volumen de hueso.

Cómo cuidar un implante para que aguante a largo plazo

La prevención aquí es poco espectacular y muy eficaz. Lo que de verdad marca la diferencia es la constancia en cuatro cosas:

  • Limpiar entre los dientes todos los días. Cepillos interdentales del tamaño adecuado, seda específica para implantes o irrigador. El cepillo, solo, no llega al punto crítico.
  • Revisiones de mantenimiento con la periodicidad que te indiquen, normalmente cada seis meses o antes si has tenido periodontitis. En esas visitas se mide la zona y se limpia por debajo de la encía.
  • Controlar los factores que juegan en contra: tabaco, azúcar de picoteo continuo, diabetes descompensada y el apretamiento nocturno, que en muchos casos se maneja con una férula.
  • Vigilar la sequedad bucal. La saliva protege los tejidos, y cuando falta cambia todo el equilibrio de la boca. Si te ocurre, merece la pena leer por qué aparece la sequedad bucal o xerostomía y comentarlo en consulta.

Y un detalle que se pasa por alto: el diseño de la parte visible también importa. Una corona dental bien contorneada permite que el cepillo interdental pase por debajo; una que cierra demasiado el espacio convierte la higiene diaria en una tarea imposible por mucha voluntad que se le ponga.

En resumen

Un implante no se caría, pero necesita el mismo cuidado que un diente natural, o incluso un poco más de atención en la zona de la encía. La periimplantitis avanza en silencio, avisa a través del sangrado y responde mucho mejor cuanto antes se detecta, así que ese pequeño rastro rojo en el cepillo no es un detalle sin importancia: es la señal que hay que aprovechar. Si llevas años sin que nadie revise tus implantes dentales en Valencia, o si has notado alguno de los signos de este artículo, la recomendación es sencilla: una exploración con sondaje y radiografía resuelve la duda en una sola visita.

Cada caso necesita una valoración clínica previa e individualizada, y los resultados varían según el estado del hueso y de las encías de cada paciente. Pide tu cita de valoración y lo revisamos contigo con calma. Si quieres ampliar información sobre salud de las encías, la Sociedad Española de Periodoncia publica material divulgativo para pacientes.

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